La Maquinista Terrestre y Marítima, una de las empresas pioneras del desarrollo industrial español, fue fundada el 14 de septiembre de 1855 por Valentí Esparó, Nicolau Tous y Celdoni Ascecíbar y ubicada originariamente en La Barceloneta. Fue pionera en el uso del vapor como fuerza motriz, y fabricó en sus instalaciones trenes, motores de barco e infraestructuras metálicas. Además de la construcción de máquinas de tren, los trabajadores de La Maquinista participaron en la edificación de la Estación de Francia y del mercado de Sant Antoni, ambos de hierro forjado. Una posterior expansión propició su traslado a Sant Andreu en 1920, para, una vez absorbida por Alstom, establecerse en Santa Perpètua de Mogoda. Actualmente, Alstom trabaja en los convoyes de la Línea 9 del Metro de Barcelon, en el suministro de material móvil al metropolitano de Tenerife, el metro ligero de Madrid, trenes de alta velocidad y de Cercanías, así como los metros de Londres, Washington y Shanghai.
Los trabajadores de La Maquinista Terrestre y Marítima no sólo han logrado que la multinacional Alstom les construya un museo en el nuevo barrio de Sant Andreu donde antes estuvo la fábrica.
El edificio del museo recuerda los buques que Maquinista construyó. Se alza en la esquina de la calle Ferran Junoy con Sant Adrià, junto a la base de un estanque triangular y de los innumerables bloques de pisos que crecen en los terrenos donde antes hubo talleres, hornos y almacenes industriales. Entre el estanque y el museo han colocado "la rueda", una copia exacta del primer vapor construido por La Maquinista en 1855, y en el interior del museo se exhibe la campana que durante decenios se utilizó para marca la hora de empezar a trabajar.
La conservación del importantísimo archivo de la Maquinista se debe en primer lugar a la actuación llevada a cabo por la propia empresa en el año 1964, cuando con ocasión del cierre de las oficinas de la Barceloneta y su concentración en la factoría de San Andrés, la dirección encargó una vasta operación de búsqueda y catalogación del patrimonio histórico de la compañía que se denomino "Maquinista Retrospectiva". Se trata de una actuación insólita en su momento, porqué no pretendía ordenar el archivo administrativo de la empresa sino de salvaguardar con una finalidad cultural y científica unos fondos documentales que se consideraban ya entonces de valor incalculable.
Los realizadores de la "Maquinista Retrospectiva" ordenaron los documentos en cuatro series:
planos y expedientes técnicos; biblioteca; legajos de correspondencia y contratos; y libros manuscritos (actas, contabilidad, libros de pedidos, registros, etcétera). Una parte de los fondos se depositaron en instituciones públicas (Biblioteca Central, Archivo de la Corona de Aragón) hasta que el convenio de 1982 los ha ido concentrando en el ANC donde se encuentran en la actualidad sometidos a un proceso integral de catalogación subvencionado por Alstom Transporte